
Los reductos tribales provenían en su origen mas remoto de las hordas submesopotámicas y los ceremoniales fueron trascendiendo hasta abarcar todo un sector de Abasto, Monserrat, Pompeya, Panamericana y Dios te ayude. Los cuantiosos campamentos, llamados asi porque en tales parajes acampaban los mentores de la noche y las saturnalias, iban conformando un mapa urbanizado donde manchones inquietos de criaturas noctambulares deambulaban o se agrupaban segun el clima, los conflictos y sobre todo, los alimentos: El mayor consumo consistía en el 'ginchori' una célebre dieta consumida en tabernas, cenáculos y via pública.
Se documenta sus efectos sobre estas tribus urbanas con curiosos episodios de lectura compulsiva de poemas, largas narraciones, discusiones con argumentos dislocados y estridentes llantos de machos y hembras humanas unidos por la ginebra y el choripán.
Continuará...
Alicia Benítez Inés. de Labeja negra.
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