martes 22 de julio de 2008

LA teoria del sapo


El oro y el moro", dicho que significa "retener más de lo que le corresponde a uno por derecho" (Derecho).
Con su cortejo de misterio y aire desconocido, bajo su velo de iluminismo y su carácter maravilloso, la alquimia evoca toda una serie de lejanas historias, de relatos milagrosos, de testimonios sorprendentes. Sus teorías singulares, sus extrañas recetas, el renombre secular de sus grandes maestros, las controversias apasionadas que suscitó, el favor del que gozó en la Edad Media, su literatura oscura, enigmática, paradójica, parecen desprender el olor enmohecido, de aire rarificado que adquieren, por el largo paso de los años, los sepulcros vacíos, las flores muertas, las viviendas abandonadas, los pergaminos amarillentos. Fulcanelli
Es sabido que no hay que aceptar cuando nos prometen el oro y el moro; no obstante, aunque podamos prescindir del moro, para los humanos el oro -por el motivo que fuere: su belleza, su poder o su mitología- es irresistible (El oro maldito y la teoría del sapo)
Busco en Monografias.com la palabra oro, y aparecen: fiebre del oro, edad de oro, siglo de oro español, La ajorca de oro de Bécquer, El escarabajo de oro de Poe, el becerro de oro, El gallo de las espuelas de oro y la cresta de oro (Lo rural maravilloso en la narrativa de Guillermo Morón), y tanto oro más que forma una montaña indescriptible e intranscribible.
Leo en "El Blog de Salmón" en Internet que "Hay que recordar que este metal amarillo es sólo eso, un metal amarillo. No obstante históricamente se le ha dado mucho más valor, y el único valor adicional que tiene es la propaganda desde hace siglos de que este metal es algo más que un metal"...

miércoles 9 de julio de 2008

basta de fingirte gato



=Qué esperas, Teo, si ya te contaré los mitos lunares de Lagash, los cuartos menguantes de Ur donde tus abuelos se tranformaban en lo que no son...

Vas a estrenar 'tus garras de astracán' esta noche de garúa insolente sobre la ciudad en la tranquilidad de mi casa.

Deja ya de hacerte el gato, dios ceremonial, te he descubierto en tu tarea inmemorial frente al sol, esta mañana...

TEO



Viniste de algun tejido alambicado del universo que yo desconozco, pero estás de pelos negros y amarillas lunas pares aquí entre sus piernas, contandole de neptunos y salitres, de polvillos atmosféricos que perversos tientan tus aguijones digitales, tus instrumentos de caceria, tus saltos al vacío...

Ves lo que ni los optologos ni los lentes de aumento pueden ver. Hueles el espacio estelar con afanes de atroz criatura de visita en esta casa donde los poemas y el teatro habían ocupado el vacío de las almas. Teo.

La pierrot


Emanaba de los pliegues de sus velos, lunas con pétalos granates.
Nadie puede hacerle daño porque da portazos a la vida y con ojos de gata de abisinia la domina y se desliza por la arena, y desaparece dentro de los oceanos que la noche le tiene preparados...
Que una manada de arlequines volaban por la ciudad, decían los diarios esta mañana.
Y una foto de ella donde le crecía una rosa de seda envenenada en la sien izquierda.
Así es ella.

Algo acerca de...


Los reductos tribales provenían en su origen mas remoto de las hordas submesopotámicas y los ceremoniales fueron trascendiendo hasta abarcar todo un sector de Abasto, Monserrat, Pompeya, Panamericana y Dios te ayude. Los cuantiosos campamentos, llamados asi porque en tales parajes acampaban los mentores de la noche y las saturnalias, iban conformando un mapa urbanizado donde manchones inquietos de criaturas noctambulares deambulaban o se agrupaban segun el clima, los conflictos y sobre todo, los alimentos: El mayor consumo consistía en el 'ginchori' una célebre dieta consumida en tabernas, cenáculos y via pública.
Se documenta sus efectos sobre estas tribus urbanas con curiosos episodios de lectura compulsiva de poemas, largas narraciones, discusiones con argumentos dislocados y estridentes llantos de machos y hembras humanas unidos por la ginebra y el choripán.
Continuará...
Alicia Benítez Inés. de Labeja negra.

jueves 26 de junio de 2008

pasos vertiginosos


El acorde de la ocarina filtraba las voces humanas, los gritos y chirridos de neumaticos. Pero Athys, el primogénito de La Supay, jamas sospecharía que los mismos sonidos serían prostituidos por una máquina sintetizadora, una centurias después.

Ahora el aire sonoro arqueaba su garganta, soplaba hacia la penumbra de sus bronquios, y se instalaba en sus pulmones para salir en forma de cánticos sagrados en medio de las plantaciones de giracinos, adonde acudía con su ballesta a cazar porcinos salvajes para fertilizar la ciénaga.

Los pasos iban vertiginosos hacia ninguna parte protegidos por inmensos sacos negros sobrevolando tobillos, venteando vidrios y asfaltoS.

La ciénaga en el Siglo Prerosagrana contenia sonidos puros, instrumentos de madera sonora, bocas dispuestas al acorde.

Luego se iría tranformando paulatinamente en un infierno de ordenadores donde todos los artefactos llegaron a autoreproducirse hasta la demencia y el incendio amoniacal. Finalmente llegaron a adulterar las formas humanas.

miércoles 25 de junio de 2008

Pérfida clepsidra


La ciénada de los inicios del Siglo fué fertilizada con giracinos, semillas de girasoles con pelos de porcinos. Las hordas, luego de ingerir la deliciosa carne de los cerdos salvajes y jabalíes que poblaban pesadamente las praderas, sacrificaban innumerables hojas de girasoles en rituales donde se derramaban impiadosamente, la savia vegetal de estos indefensos organismos.
Chorreantes del verde líquido vivificante, los humanos hórdicos se entregaban a largas orgías que consistían en decapitar con ferocidad, las altas plantaciones de girasol que miraban hacia el oriente cuando la clepsidra les marcaba un horario vespertino o nocturno.
Dicese que estas ceremonias unían y daban cohesión a los grupos que muchos siglos después, se fueron recorganizando en tribus en torno a otras víctimas ceremonias, como la soja o los viñedos de cepa enana.
Estas bacanales se pierden en los confines del tiempo. Solo podemos aquí sorprendernos con detalles baladíes cuyo anecdotario es bien comentado en anónimos cafés literarios y tabernas de mala muerte.
Algunos escribanos y boticarios aún sostienen que todo se trata de un delirio barrial originado por la falta de hechos políticos relevantes.